
Cayo Sombrero
Dos playas con cocoteros, agua cristalina y coral a pocos metros de la orilla. El cayo al que casi todo el mundo quiere volver.
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Chichiriviche y Morrocoy
Cayos de arena blanca, lagunas con flamencos, cuevas con petroglifos y un pueblo de pescadores que te recibe con pescado frito. Te enseñamos todo lo que puedes ver desde Chichiriviche.
Chichiriviche es la puerta norte del Parque Nacional Morrocoy y el punto de partida más cómodo hacia una de las zonas de cayos más bonitas del Caribe venezolano. Pero el viaje no se acaba en la arena blanca: en un radio de pocos kilómetros tienes un humedal de importancia internacional, cuevas con arte rupestre, un cerro calizo con miradores y pueblos costeros con mucha historia.
Hemos organizado los destinos en cinco grupos para que encuentres rápido lo que buscas.
Frente al pueblo se reparten los cayos del sector norte de Morrocoy: islas bajas de arena coralina, con palmeras, manglares y aguas poco profundas de color turquesa. Los más cercanos, como Cayo Muerto y Cayo Sal, están a pocos minutos en lancha y son los más concurridos. Si buscas más calma, Cayo Peraza o Cayo Pelón son alternativas tranquilas. Y si solo tienes un día para elegir, Cayo Sombrero es el favorito de casi todos por sus dos playas con cocoteros y su snorkel en coral.
Para un baño rápido al volver de los cayos o para ver el atardecer, el pueblo tiene sus propias playas, como Playa Norte y Playa Sur, donde se concentran buena parte de las posadas y los embarcaderos.
Al oeste del pueblo empieza el Refugio de Fauna Silvestre de Cuare, un sistema de lagunas costeras y manglares donde se pueden ver flamencos, corocoras y aves migratorias. Al sur, el Golfete de Cuare ofrece aguas tranquilas para recorrer en peñero o kayak, y el Cerro Chichiriviche, el único paisaje no marino del parque, tiene senderos y miradores.
En el acantilado del cerro está la Cueva del Indio, con petroglifos de más de 3.500 años, y muy cerca la Cueva de la Virgen, donde los pescadores veneran a la Virgen del Valle. En el pueblo, el malecón es el lugar para ver la vida local al caer la tarde.
Si te quedas varios días, Tucacas (la otra puerta de Morrocoy), Boca de Aroa o Tocuyo de la Costa son escapadas fáciles por carretera.
Todos los cayos se visitan en lancha desde los embarcaderos del pueblo. Los más cercanos están a pocos minutos.
El humedal de Cuare, refugio de fauna y sitio Ramsar, empieza prácticamente donde termina el pueblo.
En los acantilados del Cerro Chichiriviche hay petroglifos y una cueva santuario de los pescadores.
Desde aquí puedes combinar Tucacas, Boca de Aroa o Tocuyo de la Costa en excursiones de un día.
6 lugares
Islas de arena blanca y agua turquesa a minutos del pueblo. Te ayudamos a elegir la tuya según lo que busques: snorkel, niños, calma o ambiente.

Dos playas con cocoteros, agua cristalina y coral a pocos metros de la orilla. El cayo al que casi todo el mundo quiere volver.
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Muy cerca del pueblo, con aguas mansas y poco profundas y una playa ancha de arena blanca. El cayo más cómodo para ir en familia.
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El cayo más cercano al pueblo: palmeras, agua transparente y un manglar lleno de vida para hacer snorkel. Perfecto para una mañana de playa.
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Árboles que dan sombra, corales alrededor y ningún puesto de venta: un cayo para quien busca calma y va preparado.
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Una alternativa tranquila a los cayos más populares, visible desde Playa Sur en el horizonte.
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Las playas del pueblo no compiten con los cayos, pero tienen otra cosa: los atardeceres, el ambiente local y que no necesitas lancha.

La playa del pueblo para el último baño del día y para ver el sol caer detrás de las palmeras.
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4 lugares
Flamencos en las lagunas, corocoras al atardecer, manglares llenos de vida y un cerro de caliza con vistas a los cayos. El Chichiriviche que no sale en las postales.

Lagunas costeras, manglares y cientos de flamencos a unos diez minutos en lancha del pueblo. Uno de los humedales más valiosos de Venezuela.
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Un brazo de mar de aguas mansas, bordeado de manglares y acantilados de caliza que esconden cuevas.
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El único paisaje no marino del Parque Nacional Morrocoy: caliza, senderos y miradores sobre los cayos.
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El bosque que sostiene todo lo demás: raíces llenas de vida, aves en las ramas y canales de agua mansa.
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Grabados en la roca con miles de años, una cueva santuario a la que solo se llega por mar y un malecón donde late la vida del pueblo.

En el acantilado del cerro, una cueva abierta al cielo guarda grabados en la roca con miles de años de antigüedad.
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Un santuario de los pescadores al que solo se llega por mar, entre acantilados de caliza y agua turquesa.
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Pescadores, lanchas que vuelven de los cayos y familias paseando con la brisa: así late el pueblo al caer la tarde.
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Si te quedas varios días, la costa oriental de Falcón da para mucho: la otra puerta de Morrocoy, playas de palmeras y pueblos con historia compartida.

La entrada sur del Parque Nacional Morrocoy, con sus propios cayos y playas. Perfecta para completar el viaje.
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Casas y apartamentos vacacionales junto al humedal, con espacio para familias y grupos.
DescubrirLos cayos del sector norte del Parque Nacional Morrocoy, sobre todo Cayo Sombrero, Cayo Sal y Cayo Muerto. Fuera del agua, el Refugio de Fauna de Cuare y las cuevas del golfete.
Con un fin de semana ves los cayos principales. Con tres o cuatro días puedes sumar Cuare, las cuevas, el Cerro Chichiriviche y alguna excursión a Tucacas.
Sí, aunque los cayos son el gran atractivo. En tierra firme tienes las playas del pueblo, el malecón, el cerro y los paseos por el manglar.